Para los que no tenemos el idioma de Shakespeare como lengua materna, mantener una conversación o el simple hecho de hacer una pregunta puede resultarnos muy frustrante. La timidez y el miedo a hacer el ridículo nos bloquean, y no conseguimos expresarnos con seguridad.
Estos miedos son mucho más comunes de lo que imaginas, y están directamente relacionados con tres factores:
1.- Pronunciación errónea
2.- Falta de vocabulario
3.- Desconocimiento de la gramática
La mejor forma de aprender inglés, además de estudiar, es hablarlo con otras personas, y si son nativas, mejor. La fluidez sólo se adquiere con la práctica. Tenemos que perder el miedo a equivocarnos, a que no nos entiendan, a que se nos note el acento español, a lo que puedan pensar los demás, etc.
Todos esos temores los superarás con la práctica. Mientras tanto, lleva a cabo alguno de estos consejos:
.- No te pongas metas demasiado difíciles, céntrate en pequeños retos. Al igual que en otras situaciones a las que nos enfrentamos en nuestra vida, lo mejor es empezar con pequeños logros. Aprende a pronunciar cinco verbos, luego ve frente al espejo y dilos de nuevo. Sigue pronunciándolos mientras realizas tareas rutinarias. Cuando estés seguro, atrévete a decirlos delante de un conocido. ¿A que ya no es tan difícil? Dominar la pronunciación te aportara la confianza y la motivación para seguir aprendiendo.
.- Si estás manteniendo una conversación en inglés y no te “sale” la palabra que quieres decir, intenta describirla con otras palabras o reformula la frase. Lo importante es no paralizarse y conseguir que te entiendan.
.- No traduzcas literalmente, perderás mucho tiempo y lo que finalmente digas no tendrá nada que ver con lo que querías decir.
.- Piensa en inglés y utiliza estructuras simples. Cuando ganes confianza podrás formular oraciones más complejas.
.- No te compares con los demás, sino contigo mismo. Compara lo que sabías antes con lo que sabes ahora.
.- No te rindas, aunque tardes “un siglo”. Si es necesario, utiliza la mímica o el lenguaje no verbal. Cuando lo consigas, memoriza la expresión y ánclala al sentimiento de satisfacción que te producirá haberlo conseguido. Verás como ya no la olvidas.
.- No te preocupes por tus errores, son una parte esencial en cualquier proceso de aprendizaje.
.- Recuerda utilizar las palabras “please” y “thank you”. Los anglosajones son muy “polite” y agradecen mucho estos términos.
.- Sonríe y mira a los ojos a tu interlocutor. Seguro que te devuelve la sonrisa, lo que te generará confianza y tranquilidad para intentarlo de nuevo.
No le des más vueltas. Olvida el “qué dirán” y haz de la constancia y la motivación tus aliados. Verás cómo cada vez lo haces mejor. Y recuerda: el mayor riesgo de todos es no hacer nada.







